Efecto metabólico de las harinas y dulces en el desayuno

PHARMAANDES

La insulina es muy eficiente al despertar y el azúcar pro­veniente de las harinas es conducido rápidamente a los múscu­los. Por ese motivo, los carbohidratos o azúcares (pan. dulces, azúcar, miel, granos, plátanos, arepas, chocolates. panquecas. cereales, etc) ingeridos en las mañanas no nos engordan, sino más bien aumentan la energía muscular.


Daniela jakubowickz

EL METABOLISMO OSCILA AL RITMO DEL SOL Y LA LUNA

SPIRULINA

Cuando los alimentos ingresan al organismo, su utilización y conversión en grasa, en músculos o en energía, depende del entorno metabólico y hormonal que predomine en ese momento. Ocurre que el metabolismo energético de nuestro organismo funciona como un sistema de dos fases que se acopla a la luz solar:

La primera o fase matutina: cuando el cortisol, que transforma los alimentos y en especial las proteínas en energía. se encuentra elevado.

la segunda o fase del anochecer: se inicia con la oscu­ridad de la noche, cuando se eleva la hormona HGH.

EL METABOLISMO DEL AMANECER

Las hormonas que predominan en las mañanas, como el cortisol y otras de carácter energético, pueden influir decisiva­mente en el aumento o la disminución de peso.

En la mañana, las proteínas aportan más energía que en la noche

El cortisol y las otras hormonas energéticas que se encuentran elevadas en las mañana activan los procesos de con­versión de proteínas en combustible. Por ello, las proteínas con­tenidas en alimentos como el queso, pavo, leche, atún, etc., si se consumen temprano generan una gran cantidad de energía, mucho más que cuando las ingerimos de noche.

Atenúan el hambre por muchas horas

Las proteínas se separan en partículas de aminoácidos que pasan a la sangre y luego al hígado, donde progresivamen­te y por un proceso lento se transforman en glucosa Esto mantiene los niveles de azúcar sanguíneo estables durante muchas horas; y controlan el hambre prácticamente el resto del día.

Evitan el deterioro de los músculos

Al ingerir proteínas en la mañana se evita que las de nuestros músculos sean utilizadas como sustitución del desayu­no. Las proteínas en este lapso alimentario favorecen la regene­ración y formación de nuevos músculos.

Aceleran más el metabolismo y la termogénesis

El organismo debe invertir un gran gasto energético para procesar las proteínas que ingerimos al despertar, razón por la cual el metabolismo se acelera más y nos facilita un adelgaza­miento más rápido.

Incrementan el alerta

Las proteínas actúan directamente en el cerebro e incrementan el alerta y la capacidad de aprendizaje, lo que en las horas de la mañana resulta muy útil.

Daniela jakubowickz

Las harinas y los dulces engordan más al anochecer

SPIRULINA

En las noches la insulina es muy poco eficiente, por ello la captación muscular de la glucosa es más difícil en las noches y si se consumen alimentos a base de harinas, la insulina tiene que conducir esta glucosa hacía el tejido adiposo y no a los músculos. Por esta razón el consumo de carbohidratos en la tarde y noche como suelen hacer los obesos— no sólo impide la movilización de las grasas durante el sueño nocturno, sino que además favorece el depósito de alimentos en el tejido adiposo lo que resulta en un aumento de peso.

En pocas palabras los que practican la dieta invertida, pierden músculos por la falta de desayuno y ganan grasa por comer al anochecer. Pues los carbohidratos nocturnos en lugar de aumentar la energía muscular, favorecen la obesidad.

Daniela jakubowickz

L A CENA ABUNDANTE IMPIDE LA MOVILIZACIÓN DE LA GRASA

PHARMAANDES

Al anochecer se inicia el ascenso de la hormona. Lipolítica o HGH que es la que utiliza grasa de reserva como combus­tible y la responsable de la perdida de peso o del adelgazaniicnto que ocurre durante el sueno nocturno.

Se calcula que una persona adelgaza entre 500 y 800 gramos durante el sueño nocturno. Asi pues, durante el día sube de peso, mientras que adelgaza cuando duerme. Todo depende de la cantidad y tipo de alimentos que ingiere en las horas nocturnas.

Los obesos suelen comer harinas, cereales, galletas de soda, arroz.etc, justamente en la noche, cuando la HGH comienza su ascenso; entonces, ocurre que el combustible que se utilizará durante el sueño nocturno se obtiene de las harinas que consumió en la cena y no de la grasa de reserva. Así que esa noche no adelgazará. Si come harinas en la cena, perderá el adelgazamiento nocturno e inclusive puede amanecer más gordo que la noche anterior.


Los ejercicios en ayunas destruyen las proteínas musculares

PHARMAANDES

Quienes tienen la mala costumbre de caminar o hacer ejercicios en ayunas activan más sus sistemas de supervivencia y ahorro. Al margen del alto riesgo cardiovascular que producen los ejercicios matutinos por causa del ayuno. También obligan a una mayor destrucción de las proteínas musculares que no solo deben suplir la falta del desayuno sino también los altos requerimientos que exige el hacer ejercicios sin un aporte previo de combustible. El deterioro muscular se acrecienta más y el resto del dia acumulará grasa y engordará con mayor facilidad.

SIN DESAYUNO DISMINUYE EL METABOLISMO Y SE FACILITA LA OBESIDAD

La falta del desayuno o un desayuno muy escaso, produce grandes oscilaciones de la glucosa sanguínea que ponen en peligro el funcionamiento del cerebro. Este registra la situación como el comienzo de un ayuno y por ello activa una serie de sistemas de emergencia destinados a recuperar y mantener los niveles de glucosa sanguínea que le permitirán prolongar el ayuno nocturno y sobrevivir sin el combustible que debió ser aportado por el desayuno.
Se inicia así una masiva destrucción de las proteínas musculares, del colágeno de la piel y de los ligamentos. Estos se transforman en aminoácidos y abandonan los tejidos para ser convertidos en glucosa dentro del hígado. Restaurándose nuevamente los niveles de azúcar

Se deteriora la masa muscular

La elevación matutina del cortisol —la hormona que transforma proteínas en energía- determina que a lo largo de la mañana las proteínas sean utilizadas para mantener estables los niveles de glucosa sanguínea. Por ello, cuando el desayuno falla o si es muy escaso en proteínas, el cerebro se ve en la nefasta necesidad de recurrir a sus propias proteínas (los músculos, el colágeno de la piel y los ligamentos de los huesos) que son utilizadas como combustible en sustitución del desayuno.
Cuando la falta del desayuno es un modo de vida y ocurre en forma cotidiana, se produce una pérdida progresiva de las proteínas corporales, deterioro de la masa muscular y de los ligamentos de los huesos, ocasionando dolores musculares y óseos: así como una debilidad generalizada. La piel desecha el colágeno, adelgaza y pierde turgencia.

Perdemos músculos pero no grasa

En virtud de que el cortisol es la hormona energética que predomina al amanecer y durante la mañana promoviendo la conversión de proteínas, cada vez que achicamos el desayuno el cerebro tiene que recurrir a nuestras propias proteínas (los músculos y el colágeno de la piel).
Contrario a lo que se piensa no ocurre pérdida de grasa, pues la hormona que moviliza la de reserva, únicamente se eleva en las noches siendo la responsable del adelgazamiento durante el sueño nocturno. Pero en la mañana esta hormona se encuentra baja y al no desayunar en vez de adelgazar a expensas de las células de grasa, perdemos masa noble y músculos pero no las reservas de grasa. Por ese motivo, los obesos, que son lo que suelen omitir desayuno, pierden tono y masa muscular. Se tornan débiles, pero no delgados.

Aumentan las células de grasa

Un desayuno muy escaso también promueve que en las células de grasa se incremente una enzima que las hace mucho más ávidas para recolectar grasa. De esta forma, el resto del día los alimentos se desviarán directamente hacia las células de grasa. Cada vez tendremos más grasa y menos músculos.


Daniela Jakubowicz

LOS OBESOS SE ALIMENTAN A LA INVERSA DE LOS RITMOS HORMONALES

La falta del desayuno y una cena abundante favorecen la obesidad

La mayoría de los obesos no desayunan; mientras que otros hacen un desayuno muy escaso en proteínas como leche, pavo, pollo, etc. Algunos desayunan sólo una toronja o un pan tostado con mermelada y un jugo; por el contrario al anochecer sienten más deseos de comer y es cuando más alimentos ingieren.

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Los obesos presentan elevados niveles de serotonina al amanecer, lo que les ocasiona aversión y rechazo por el desayuno .A la vez que los acentuados descensos de serotonina presentes a media tarde, incrementan su apetito y los impulsos adictivos hacia las harinas, dulces y chocolates.

Estas bruscas oscilaciones de la serotonina cerebral pro­mueven en los obesos un horario de alimentación invertido. Una tendencia a comer más antes de dormir que antes de trabajar, es la llamada dieta invertida.

Daniela Jakubowicz